jueves, 8 de septiembre de 2011

Plantar árboles para la prosperidad

Se acercaba la época de las lluvias monzónicas y un hombre muy anciano estaba cavando hoyos en su jardín. Trabajaba con ilusión y entusiasmo.
   
— ¿Qué haces?, le preguntó su vecino.
   
— Estoy plantando mangos, respondió el anciano.
  
— ¿Esperas llegar a comer mangos de esos árboles?
   
— No, no pienso vivir tanto. Pero otros lo harán. Se me ocurrió el otro día que toda mi vida he disfrutado comiendo mangos plantados por otras personas, y ésta es mi manera de demostrarles mi gratitud.

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